Sufjan se esconde en la cama con las luces en el suelo, llevando tres capas de abrigos, viendo su propio aliento en la superficie de la puerta.

Yo escondo la luz debajo del escritorio, miro mi aliento en la superficie de la ventana y escucho la taquicardia, ese sonido que casi no recordaba y que me espabila.

Sí. Las putas me esperan.

Daido Moriyama

Advertisement